Domestic partner




Adenauer, después de lo que supuso Hindenburg, casi un colaboracionista a lo Pétain avant la lettre, decidió que el presidente de Alemania fuera una figura ceremonial. Sin embargo, debe haber una maldición que afecta a todos los inquilinos del palacio de Bellevue, al menos a los últimos: Horst Köhler, Christian Wulff, Joachim Gauck. Los alemanes están empezando a echar de menos a presidentes como Roman Herzog y Johannes Rau.

Hace una semana leí en El País que Hansi Gauck, la esposa del presidente de Alemania, había concedido una entrevista en una revista. ¿La esposa? Sí. Llevan separados desde hace más de veinte años, pero siguen casados. Ella, a pesar de haber sobrepasado los setenta años, habla de él como si fuera una adolescente: sigue enamorada de Jochen y le sigue considerando su Mann. Ignora a la Lebensgefährtin que vive con su marido, la periodista Daniela Schadt. Los periódicos en inglés le aplican a ésta un bello eufemismo: domestic partner.




Hace unos años leí la maravillosa biografía de Katharine Hepburn: Yo misma. Era una actriz que estaba incluida en mi arbitraria lista de actores y actrices repulsivos: Robert Taylor, Gregory Peck, Robert Mitchum... Sin embargo, las memorias de Katharine Hepburn consiguieron terminar con mis aprensiones.

Hay una parte que resulta curiosa: Spencer Tracy, su pareja (su domestic partner) durante más de treinta años, acaba de morir. Katharine Hepburn se encuentra con Louise, la esposa, que le dice que nunca ha hechos oídos a los rumores de la relación entre la Hepburn y Tracy. Por cierto, Katharine se llamaba así en homenaje a Catalina de Aragón, lo que no deja de ser irónico.

Sí, de alguna manera la actitud de Hansi Gauck y Louise Tracy es similar: vivir de espaldas a una realidad que no aceptan.